Temas de Reflexión

Domingo 1 de diciembre de 2019
Semana 1 de Adviento – Ciclo “A”
Fuente: CEP – Centro de Espiritualidad y Pastoral

VIGILANTES Y DISPUESTOS PARA QUE DIOS NOS HABLE AL CORAZÓN

[ Del Domingo 1 al Sábado 7 de Diciembre ]

Comenzamos el Adviento. La palabra Adviento significa venida, llegada, por eso es un tiempo dedicado a la preparación humana y espiritual que nos abre a Dios. El Adviento nos coloca frente a la esperanza traída por Jesús que se encarna en la realidad de los hombres y mujeres de nuestro tiempo.

Para comenzar este Adviento, el evangelista Mateo (24, 37-44) nos invita desde ya a estar vigilantes y preparados. Y, aunque “no sepamos el día ni la hora de su venida”, el Señor vendrá, porque Dios tiene un tiempo para intervenir en la vida de las personas y en la historia humana, manifestando su novedad sin dejarse atrapar ni ajustarse a nuestros criterios ni a nuestras concepciones.

Estamos acostumbrados a considerar de la misma manera cualquier tiempo. Pero no es lo mismo hablar de las 6 pm de un domingo cualquiera, que referirnos a las 6 pm de aquel domingo en el que nació un hijo, o llegó un hermano de viaje, o murió un ser querido, porque ya no estamos hablando de la cotidianidad del tiempo sino de su importancia y, cuánto más, del influjo de Dios en nuestras vidas.

El Adviento nos invita a sintonizar con la expectativa humana y con la expectativa de Dios. Pero para ello necesitamos transparencia (Cf. Rovira Belloso). Conocemos nuestros límites y capacidades, nuestras fortalezas y debilidades. No podemos seguir aparentando, sino dejar que lo mejor de nosotros mismos, que es nuestra verdad, se manifieste, actúe, produzca cambios. Esta verdad es parte importante de la esperanza, porque el Adviento es también la expresión del deseo de Dios que las personas llevamos dentro.

Vigilancia y preparación son las dos actitudes con las que comienza este Adviento. Una vigilancia-preparación que nada tiene que ver con asegurar o calcular la vida, sino con salir de nosotros mismos, del ensueño, de la conformidad. Jesús nos dirá que vigilantes y preparados es como podremos cambiar las rutinas o parálisis que matan la vida y se oponen a la actuación de Dios.

Jesús vendrá y el afectado por la pobreza descubrirá en el emprendimiento personal y colectivo y en la solidaridad el camino que transforma la miseria. El Hijo del Hombre vendrá y el deprimido o enfermo encontrará en la amistad y la valoración real aquella fuerza que cambia todo desaliento. El Señor vendrá y el paralizado por el miedo recibirá de Dios la fuerza que anticipa amaneceres nuevos. Jesús vendrá y las incertidumbres personales y sociales comenzarán a transformarse en esperanzas.

Que nada nos impida comenzar este Adviento, despiertos, atentos, expectantes y dispuestos para que Dios nos hable al corazón.

MOMENTO PREPARATORIO: LECTURA DEL EVANGELIO (AMBIENTACIÓN)

EVANGELIO DE MATEO (24, 37-44)

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Así como sucedió en tiempos de Noé, así también sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Antes del diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca. Y cuando menos lo esperaban, sobrevino el diluvio y se llevó a todos. Lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre. Entonces, de dos que estén en el campo, uno será llevado y el otro será dejado; de dos mujeres que estén juntas moliendo trigo, una será tomada y la otra dejada.

Velen, pues, y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete a su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre. 

Palabra del Señor.

1ER MOMENTO: A LO QUE VENGO

Inicio mi encuentro con el Señor escogiendo un sitio apropiado para mi oración. Al llegar al sitio, en forma breve y sencilla considero la calidad de la mirada de Dios Nuestro Señor sobre mí.

Y me digo a mí mismo:
¿A QUÉ VENGO?

Vengo a disponerme para que Dios me hable al corazón.

[ Al final, rezo el Padrenuestro, saboreando cada palabra ]

2DO MOMENTO: PACIFICACIÓN

  • Ya sea sentado, paseando, acostado o reposado; tanto en casa, como en el parque o la Iglesia me sereno para que esta cita con Dios tenga lugar.
  • Me acomodo con una posición que me ayude a concentrarme-descentrarme-centrarme, implicando todo mi ser.
  • Al ritmo de la respiración, doy lugar al silencio. [Una y otra vez repito este ejercicio].

3ER MOMENTO: ORACIÓN PREPARATORIA

[NOTA: La oración preparatoria siguiente me ayuda a experimentar libertad de apegos. La repito tantas veces como quiera, dejando que resuene en mi mente y en mi corazón]

Señor, que todas mis intenciones, acciones y procesos interiores, estén totalmente ordenados a cumplir tu voluntad.

4TO MOMENTO: COMPOSICIÓN DEL LUGAR

[ NOTA: Este paso es muy especial y merece realizarse con esmero. Le dedico unos 10 minutos]

1°) Centro mi pensamiento en el contenido de la Oración.

2°) Con la imaginación revivo lo que relata el pasaje bíblico, sin perder detalle.

3°) Me ubico en la escena como si presente me hallara.

4°) Dejo que la Palabra irradie su luz sobre mí.

5TO MOMENTO: PETICIÓN

En forma sencilla formulo mi petición. Dejo que mi petición salga de dentro. Que nazca de lo más hondo de mi vida.

Señor, que esté despierto y preparado para recibir a tu Hijo, Jesús.
(Si me ayuda, puedo decir varias veces la petición)

6to Momento: CONTENIDO O MATERIA DE LA ORACIÓN (Con Aplicación de Sentidos)

6.1) Primero: Reflexiono la Fuerza que Tiene el Adviento.

  • Adviento invita a sintonizar con la expectativa humana y con la expectativa de Dios. Y para ello necesitamos transparencia. Conocemos nuestros límites y capacidades, nuestras fortalezas y debilidades y no podemos aparentar, sino dejar que lo mejor de nosotros mismos, nuestra verdad, se manifieste y produzca cambios. Porque el Adviento es también la expresión del deseo de Dios que las personas llevamos dentro. 

6.2) Segundo: Considero la Importancia del Tiempo para Dios.

  • El tiempo tiene gran importancia para Dios. “No sabemos el día ni la hora de la venida del Señor, pero vendrá”. Y es que Dios no se deja atrapar ni se ajusta a nuestros criterios ni a nuestras concepciones. No es lo mismo hablar de las 6 pm de un domingo cualquiera, que las 6 pm de aquel domingo en el que nació un hijo, o llegó un hermano de viaje, o murió un ser querido. En su tiempo, Dios pasa sanando y transformado nuestras vidas. 

6.3) Tercero: Medito la Transformación que Inspira la Venida de Jesús. 

  • Jesús vendrá y el afectado por la pobreza descubrirá en el emprendimiento y la solidaridad el modo de erradicar la miseria. El Hijo del Hombre vendrá y el deprimido encontrará la fuerza para cambiar el desaliento. El Señor vendrá y el miedo cambiará anticipando amaneceres nuevos. Jesús vendrá y las incertidumbres personales y sociales comenzarán a transformarse en esperanza.

7MO Momento: COLOQUIO

NOTA: El coloquio es un diálogo que se hace hablando como un amigo habla a otro, ya sea para pedir alguna gracia, ya sea reconociendo la fragilidad o el pecado o para comunicar sus cosas y queriendo consejo en ellas. (El texto sugerido puede ser útil para el COLOQUIO).

ADVIENTO

El adviento es larga espera de un Dios que se va gestando y en su seno revelando, la gracia y la humanidad entera.

Por vericuetos sin nombre, -incansable peregrino- Dios siempre está de camino viniendo en busca del hombre.

¿Hay alguien que no se asombre de ver a Dios empeñado en llegar apresurado al encuentro con el hombre?

El Dios que a nosotros viene en advientos cotidianos, transita con pies y manos; los que Jesús tuvo y tiene en los hombres sus hermanos.

 (Cf. José Luis Martínez González)

8VO Momento: EXAMEN DE LA ORACIÓN

Nota: Las siguientes interrogantes ayudan a centrar la experiencia vivida en la Oración.

1º) ¿Qué pasó en mí durante este Ejercicio?
2º) ¿A través de cuáles señales me habló Dios?
3º) ¿Qué quiero cambiar en mi vida?
4º) ¿Qué me distrajo en la Oración?
5º) ¿Qué me produjo desaliento o desconfianza durante la Oración? 
6º) ¿Qué se quedó grabado en mí?

TERMINO LA ORACIÓN CON LA SIGUIENTE OFRENDA

Toma, Señor, y recibe, toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad; todo mi haber y mi poseer.

Tú me lo diste, a ti, Señor lo devuelvo. Todo es tuyo.

Dispón de mí según tu voluntad.

Dame tu amor y gracia que ésta me basta.

Amén.


Domingo 1 de diciembre:
Semana 1 Tiempo Adviento


Búsqueda

Encuéntranos

Redes Sociales